Curva peligrosa

– ¿Conducías tú? 
– Sí. 
– ¿Estás bien? 
– Sí.
– ¿Seguro? No me refiero solo a los arañazos y las heridas… 
– Estoy bien. 
– ¿De verdad? 
– De verdad. 

Así, sin exclamaciones ni sobresaltos, un monótono y vacío ‘estoy bien’ resuena en mi cabeza acompañado del estruendo de las vueltas de campana, los cristales rotos, el golpe final, los minutos de silencio, la sangre y el sonido de las sirenas de la ambulancia.

4 comentarios

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4 Respuestas a “Curva peligrosa

  1. Siempre decimos que estamos bien aunque estamos rotos en mil pedazos

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  2. Ese “estoy bien” resulta ser, en muchas ocasiones, una coraza que nos protege de los demás…

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  3. Iñaki de Villa

    Me recuerda, eso si din sangre, a las sensaciones que experimenté en un golpe que me dio un conductor ebrio al saltarse un stop. Me gusta. Salud y saludos.

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