Silencio eterno

Ensimismado frente a la pantalla del ordenador, comiendo caramelos de plátano y sorbiendo el café de máquina sin pudor. Ajeno a todo lo que ocurre en el despacho. A veces balbucea en tono extremadamente alto algún sonido y a regañadientes golpea la mesa y escribe con furia algo en la libreta. Por la mañana, cuando vamos llegando, se gira y nos saluda con la cabeza. También sonríe, a veces, y hasta ríe a carcajadas con algo que solo él sabe. Apenas interactúa. Corrijo, somos nosotros quienes apenas interactuamos con él. Por aquello de ir a lo fácil, de no acordarnos, de no tenerle en nuestra rutina. Cuando era pequeño, sus padres cuentan que era un niño hiperactivo y muy hablador, pero un día enfermó y perdió la audición. Dramático, hasta que se adaptaron. Tanto que hoy él hace vida de oyente sin oír. No soy capaz de adivinar que pasa por su cabeza ante ese silencio eterno e imagino su “E Street Band” particular resonando a todo volumen los días que, enfadado, aporrea el teclado.

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1 comentario

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Una respuesta a “Silencio eterno

  1. ¡Hola!, me gusta bastante tu blog y publicaciones por eso te concedo el Blogger Recognition Award y aquí el enlace http://moonlightpsychology.com/2016/03/31/blogger-recognition-award-2/ Enhorabuena. Un saludo.

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