Frente al espejo

Ayer se sinceró consigo mismo frente al espejo. Se mira a menudo, pero ayer lo hizo a los ojos, sin tregua, sosteniéndose la mirada. Al principio le dolía, después no tanto. Tiene poco pelo y en su rostro ya asoman las primeras líneas en las que se interpreta lo vivido, lo aprendido, los excesos deportivos, las preocupaciones familiares y los caminos equivocados. Una apariencia fuerte y varonil que, si prestas atención a los detalles, denota soledad. Eso es lo que claman sus ojos, días despreocupados de cañas por el borne, o salidas en bicicleta sin cronómetro, o tener a alguien tumbado en el lado izquierdo de la cama cada despertar. Pequeñas anécdotas que supone placeres aunque le son aún del todo desconocidas. Su mirada sigue fija en su imagen y le devuelve, contundente, reproches mentales a decisiones pasadas. Entonces su cabeza se llena de conjugaciones condicionales y aparta la mirada, cabizbajo, se lava la cara con agua fría y se acuesta. No volverá a mirarse en el espejo, así no.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Frente al espejo

  1. Mirarse de frente, sin rodeos, sin auto-engaños… Tan difícil y tan necesario a la vez. Gran vida!

  2. Debo de estar muy sensible pero has conseguido emocionarme al leerte. Mientras me quito esta estupida cosa que me ha entrado en el ojo seguiré también yo mirándome en ese espejo puñetero que es la vida. Un abrazo.

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